Tópicos y más tópicos.
Y lugares comunes. Hace poco, leyendo el último libro de Douglas Coupland (JPod), una de las protagonistas se reía de los libros de autoayuda, comentando uno en concreto en el que se decía que te quedases con los nombres de la gente que te presentan en una fiesta, que la gente que apenas te conoce y no se acuerda de como te llamas se siente impresionada y cohibida cuando te diriges a ellos por su nombre. ¿Somos así de simples? Tal vez lo que nos pasa es que cada vez nos acordamos de menos cosas, en la vorágine de datos que es nuestra vida, y encima queremos quedar bien, claro. Pos eso existen este tipo de libros que te recuerdan lo obvio. Ahhhhhh!!!!!!! Por eso se llaman de autoayuda. Porque sólo te ayudas tú, gracias. Y aparte de todo un par de fotos:

La columna de Trajano, en Roma. Y el puente de los suspiros, en Venecia, que sigue llamándome todos los días, aunque me resista a sus cantos de sirena:

Vamos a ponernos serios, o mejor, vamos a ponernos cómodos.
locaporlaluna dijo
Es verdad, adolecemos de memoria todo el tiempo
extrañaba tus fotos y tus reflexiones, Otaki, demás está decirlo pero...
un beso querido amigo
5 Diciembre 2006 | 02:15 AM